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jueves, enero 13

Elegir el sistema de calor adecuado para nuestra casa (I)

Lo primero que tenemos que pensar es si vamos a hacer obras o no. En caso de reforma, la mejor opción es la calefacción con caldera y circuito de agua calienta, ya que la fuente de energía suele resultar más barata, bien con radiadores o suelo radiante. En otros casos, la mejor alternativa es la calefacción eléctrica, en la que encontrarás varias soluciones, nivel de consumo y prestaciones.

Valorar varios puntos

Para elegir bien debemos tener en cuenta: dimensiones de la vivienda, orientación, uso y necesidad de calentarla total o parcialmente, así como el espacio para la ubicación del equipo. Valora el consumo de energía. Si vives en una zona fría, necesitarás un sistema que mantenga el calor de forma constante, y tener previstos cortes de suministro de combustible debido a la inaccesibilidad en zonas de frecuentes nevadas. Para consumir una fuente de energía de suministro continuo es necesario que tu casa esté en una zona con red de distribución y disponga de acometida. La instalación deberá ser ejecutada por una empresa autorizada.
Al optar por un sistema que precisa el suministro de combustible a granel, deberás conocer el servicio de reparto y la frecuencia. Ten en cuenta que almacenar combustible conlleva riesgo de explosiones. En el caso de los combustibles canalizados, elige la tarifa que mejor se adapte a tus hábitos de consumo tanto en gas como en electricidad.
El mantenimiento: todas las instalaciones, menos la eléctrica, requieren inspecciones por parte de empresas autorizadas.

Calefacción a gas: el sistema más extendido

La calefacción central tradicional está formada por radiadores conectados entre sí por una red de tuberías de acero, cobre o poliuretano. El conjunto está lleno de agua que se calienta en una caldera que puede alimentarse con diferentes tipos de combustibles como son el gas natural, el gas propano y el gasóleo C.
Actualmente, se puede dotar a la red de un acelerador o bomba de circulación, con lo que el agua llega al final del circuito a una temperatura suficiente para volver a empezar y sin tener que pasar por la caldera. De esta forma se evita tenerla permanentemente encendida.

Elegir la caldera

Hay diferentes tipos de caldera según las funciones, características de quema o circuitos de evacuación.
- La caldera de condensación es una de las más eficaces y ecológicas, aunque cara. Es capaz de producir un 109 % de calor por cada unidad de combustible, ya que aprovechan el calor de la condensación de agua, mientras que una caldera tradicional tiene una eficiencia de un 94 %.

- A la hora de elegir una caldera mixta, que también se utilizará para agua caliente, se debe tener en cuenta la necesidad en la vivienda de utilizar simultáneamente más de un cuarto de baño. En este caso, será necesaria una de más de 24.000 k/cal capaz de calentar más de 16 litros por minuto o con sistema de acumulación.
- Las calderas pueden llevar un quemador atmosférico o de aire soplado. El primero, en las calderas de gas, funciona por combustión silenciosa. El segundo general molestias sonoras, pero ofrece mejor rendimiento. Suelen formar parte de las calderas de gas o gasoil, por lo que es mejor colocarlos en un lugar con aislamiento acústico.
- Para evacuar los humos de combustión, las calderas atmosféricas utilizan un conducto o chimenea comunitaria y las estancas están conectadas a la calle con un ventilador que recoge el aire que utiliza para la combustión y envía los gases al exterior. Éstas son más seguras porque el circuito de combustión no tiene comunicación con la atmósfera en donde están instaladas, lo que permite ubicarlas en cualquier lugar, incluso en un armario.

El tipo de radiador

- Los radiadores de hierro fundido ofrecen un gran rendimiento. Aunque tardan en calentarse, cuando lo consiguen, su calor es muy potente y mantienen la temperatura durante mucho tiempo después de apagados. Los de chapa abaratan costes y mejoran el rendimiento de las calderas.
- Los de aluminio son los más solicitados: buenos conductores, se pueden colocar por módulos y no por piezas enteras, como los de chapa. Pero, cuando se apagan, se enfrían rápidamente.

Suelo radiante

Es un sistema de tuberías, instaladas bajo el pavimento (También puede hacerse en paredes, pero no es lo habitual), por las que circula agua caliente alimentada por una caldera, preferiblemente de condensación. 
El aire caliente sube, y no precisa radiadores, además, actúa como acumulador de calor, pues mantiene la temperatura bastante tiempo. 
Se instala en circuitos independientes, lo que permite calentar las habitaciones por separado. 
La temperatura del agua sólo debe alcanzar los 35-45º, con lo que el ahorro de energía es considerable. El problema: la instalación precisa levantar el suelo.


Distintas fuentes de energía

Gas natural
Ventajas: limpio, no necesita almacenamiento. El coste se amortiza con rapidez.
Inconvenientes: es necesario conectarse a la red. Puede no tener suministro en zonas rurales.
Lugar indicado: ciudad o viviendas situadas en lugares con suministro.
Precio energía (por Kwh.): 0,040 €.

Gas propano
Ventajas: potencia calorífera superior al gas natural y su costo es inferior.
Inconvenientes: necesita almacenaje en recipientes pequeños en terrazas o balcones o en depósitos fijos.
Lugar indicado: zonas rurales o aisladas, con espacio para almacenarlo.
Precio energía (por Kwh.): 0,056 €.

Gasóleo C
Ventajas: es el combustible más económico.
Inconvenientes: no sirve como energía a utilizar en la cocina. Almacenamiento y salida de gases.
Lugar indicado: zonas rurales o aisladas, o casas con espacio para almacenarlo.
Precio energía (por Kwh.): 0,068 €.

Electricidad
Ventajas: limpia y sin emisiones. No requiere espacio para almacenar ni conductos de evacuación.
Inconvenientes: alto coste, que se reduce con la tarifa nocturna, y reseca la atmósfera.
Lugar indicado:  viviendas no habituales con uso esporádico.
Precio energía (por Kwh.): 0,086 €.

Biomasa
Ventajas: más limpio, ecológico y barato que el carbón o la leña.
Inconvenientes:  necesita almacenaje en seco, difícil de regular y con alto riesgo.
Lugar indicado: casas rurales para chimeneas, estufas, e, incluso, calderas.
Precio energía (por Kwh.): 0,016 €.

Para finalizar esta primera parte, veremos a modo de resumen las ventajas (V), inconvenientes (I) y lugar indicado (L) de los distintos tipos de calefacción a gas:

Caldera mixta.
V: Ofrece calefacción y agua caliente (ACS). Son las más utilizadas.
I: Sólo es posible utilizar un punto de agua caliente.
L: Casas con un baño, para más caudal se necesita un mínimo de 4.000 kcal.

Caldera mixta por acumulación.
V: Permite una mayor simultaneidad en el uso de agua caliente y calefacción.
I: Requiere un mayor espacio para el depósito y hay que mantenerlo caliente.
L: Casas con más de un punto de agua caliente simultáneo.

Caldera de condensación.
V: Consume menos gas y rendimiento superior.
I: Su precio es todavía muy elevado, casi el doble.
L: Recomendable para suelo radiante.

Caldera de calefacción.
V: Se utiliza por un acumulador externo y permite caudal limitado.
I: Necesidad de dos equipos que ocupan espacio.
L: Viviendas con tres baños o mucha necesidad de agua caliente.

Radiador de hierro.
V: Mantiene el calor después de apagarlo.
I: Tarda en calentarse.
L: Casa rústicas, por la estética.

Radiador de aluminio.
V: Calentamiento rápido. Se coloca por módulos.
I: Se enfría rápido al apagarse.
L: Es el más utilizado, también en toalleros.

Radiador de chapa.
V: Abarata costes y mejora el rendimiento.
I: Se coloca por piezas enteras.
L: Se instala cada vez menos.

Radiador de acero.
V: Se calienta rápido y tarda más que el aluminio en enfriarse.
I: Su precio es todavía muy elevado.
L: Primera vivienda con ambientes modernos.

Suelo radiante.
V: Confortable. Se gana espacio al no precisar radiadores. Se calienta por habitaciones. Económico.
I: En casas ya construidas hay que levantar el pavimento. Requiere horas para alcanzar la temperatura.
L: Viviendas con muchas horas de encendido y de uso diario.



viernes, octubre 22

Estilos de chimeneas

Este artículo es un resumen de los distintos estilos de chimeneas que hay en el mercado. Las más vendidas son: la clásica y la moderna. Primero veremos estas dos y, seguidamente, otros estilos que están proliferando en el mercado de la decoración de interiores.

Estilo clásico

En cuestiones de chimeneas, la fidelidad se decanta para los cánones estéticos más tradicionales. Sobriedad de líneas, pureza de formas y el refinamiento más exquisito en la selección y tratamiento de los mejores mármoles, maderas y metales.
Su "contra": el precio, son las más caras.

















Estilo moderno

El estilo moderno se caracteriza por las líneas rectas y ausencia de motivos muy recargados. Como en su estilo, las chimeneas modernas siguen con la tendencia a la sobriedad y prefieren las líneas rectas a las curvas. 
Os mostramos un ejemplo que combina una chimenea con una pantalla de televisión.















Estilo minimalista

Esta vez os enseñamos una chimenea muy particular.
Se caracteriza por su notable estilo minimalista, y posee dos estantes: uno por el cual emerge el fuego, y otro más abajo para colocar libros. A simple vista parece una idea incompatible la de guardar los libros en una repisa que emana fuego, pero es totalmente segura ya que se encuentran en estantes separados, a distintos niveles, y a diferentes temperaturas.




















Estilo Zen

El fuego es uno de los elementos básicos de la naturaleza, en concreto de acuerdo con el feng shui estos elementos básicos son cinco, agua, fuego, tierra, metal y madera, el control y la distribución equilibrada de los mismos en el hogar, es fundamental a la hora de conseguir la armonía y el confort, por ello no es de extrañar que entre los nuevos diseños de chimeneas se incluyan modelos de estilo zen, la sencillez de las formas permite apreciar la energía del fuego en todo su esplendor.

La chimenea: más que un simple conducto

Elegir la chimenea más adecuada

Cuando llega el invierno se busca la mejor forma de mantener el hogar caliente, aunque también se intenta que ese calor no sea excesivo y que no se concentre sólo en algunas zonas de la casa. Hay muchas opciones a la hora de elegir el sistema más conveniente, como radiadores eléctricos o calefacción en sus múltiples modalidades.
Sin embargo, y debido a que la gente cada vez vive en casas más grandes, en la actualidad está muy en boga la utilización de chimeneas. Y es que no sólo aportan calor de forma económica sino que, además, constituyen un elemento muy decorativo en la estancia en la que se colocan.
La chimenea es a menudo el elemento arquitectónico más importante de un espacio y por lo tanto, el punto central. Si deseas darle un toque de calor a tu hogar puedes añadirle una chimenea

Fueron creadas hace muchísimos años para resguardar al hombre de los fríos y violentos inviernos. En aquellos momentos, su función - la de irradiar calor - era su principal razón de ser.
Hoy, la realidad práctica de su presencia está acompañada por su calidad decorativa. Las chimeneas ya no son meras fuentes de calor. Su antigua “utilidad” fue reemplazada por la aparición de la estufa, la calefacción central y la loza radiante. Se han convertido - en cambio - en un instrumento ornamental. Así que hoy en día es común decorar el salón con una chimenea para que se encargue de dar un toque especial de color al ambiente en el que se encuentra.

Disfrutar del calor y la intimidad que proporciona una chimenea ya no es un lujo: aquí os mostramos ideas para que podáis escoger la que mejor se adapta a vuestras necesidades. Las clasificaremos según su diseño.

Tipo cassette 

Una manera práctica y decorativa de renovar una chimenea es instalar una casette: caja que evita la fuga de calor que se produce en los diseños abiertos. Su consumo de leña es inferior y permite calentar más de una habitación. Se puede instalar en chimeneas ya existentes

Integrada y de gas

La tendencia en chimeneas apuesta por las que se integran en tabiques y se encierran en marcos de cristal y acero. En la mayoría de los casos son diseños a gas cuya principal característica es ofrecer una llama “natural”, pero con un sistema de combustión limpio, ya que se enciende con un interruptor.

Ventajas de las chimeneas a gas:
- Seguras y cómodas. Permiten disfrutar de fuego auténtico sin leña. Si la llama se apaga, un dispositivo de seguridad corta el gas.
- En cualquier lugar. Se pueden instalar en todas las estancias de la casa, incluido el dormitorio, ya que no consumen oxígeno.
- De dos tipos. Las ventiladas ofrecen una llama más natural mientras que las no ventiladas aprovechan todo el calor que generan.

De hierro y suspendida

De gran valor decorativo, las chimeneas en un salón se convierten en pieza clave alrededor de las cuales se suele organizar el estar. Por ello hay infinidad de modelos que se adaptan al estilo de cada estancia. Las de hierro fundido, por ejemplo, son muy versátiles, ya que encajan en decoraciones tanto rústicas como actuales. Este modelo aligera su peso visual al estar suspendido del techo.

Ventajas del hierro fundido:
- Diseños variados. El hierro, al fundirse, permite realizar infinidad de atractivos diseños que se adaptan al estilo de cada estancia.
- Duradero. Es un material resistente al calor y a la oxidación que permite un montaje sin soldaduras, por lo que evita roturas.
- Eficiencia calórica. Tras apagarse la chimenea, el hierro permanece caliente, lo que permite caldear ahorrando energía.

Clásica y con embocadura

Una chimenea siempre da calidez a la estancia en la que se halla. Y son los modelos tradicionales, concebidos para revestirse en su parte externa, los que tienen una vocación más decorativa. Aunque suelen recrear ambientes de corte clásico, si optas por un diseño de líneas rectas, darás una pátina actual al salón. 
   
Es muy decorativa:

- Material para el frontis. Los más habituales para la embocadura de la chimenea son el mármol, el granito, la madera o el yeso.
- Repisa de la embocadura. Puedes utilizarla para colocar objetos decorativos que destaquen la presencia de la chimenea.
- Pantalla protectora. Se coloca frente a la chimenea para evitar que salten chispas. En hierro o cristal resulta muy decorativa.

A continuación las clasificaremos según su estructura. Las hay de 3 maneras distintas, según dónde estén construidas:

- De cuerpo saliente: la pared del fondo coincide con la pared de la habitación y la cámara de humo es totalmente visible. Exteriormente, adopta la posición “de campana”.
- De medio empotre: el fondo del hogar queda más allá del muro de la habitación. Toda la chimenea retrocede.
- De empotre total: la embocadura de la chimenea se abre al ras de la pared, como un hueco practicado en la misma. El conducto queda del otro lado.


Clásica y con embocadura

Tipo cassette
Integrada y de gas
De hierro y suspendida