jueves, 16 de septiembre de 2010

El Estilo Clásico

Estilo clásico 


El refinamiento y el lujo de una decoración clásica otorgan un aspecto suntuoso al hábitat. Un interior clásico presenta aspectos elegantes y trabajados únicos, nada convencionales. Todo ello para crear un ambiente cálido y acogedor que trasmita tranquilidad e incite al descanso. El estilo clásico apuesta por la belleza y por la sofisticación.
Uno de los elementos básicos de una vivienda decorada al estilo clásico es la madera de cerezo, de haya o de roble. La porcelana, las plantas y las flores, son otros elementos que no pueden faltar en una hábitat clásico.
Tonos claros, lisos, aportando elegancia y distinción a la estancia y aumentando la luminosidad. Estos tonos ayudan a agrandar visualmente el espacio.
La iluminación es un aspecto esencial. Debemos iluminar las estancias de una forma suave. Para ello es recomendable el uso de bombillas de baja intensidad o de tulipas en las lámparas que filtren y dosifiquen la luz.
Los colores que son más afines con este estilo de decoración tranquilo y sensible son los colores crema. Verdes, grises o incluso amarillos. Eso sí, siempre de un tono suave, nada llamativo. Tonos suaves. La elección depende la atmósfera que le quieras darle a tu interior.

Las características del estilo clásico:

Una de las principales características del estilo clásico es la abundancia de elementos, que provocan la sobrecarga de los ambientes. La simetría es la regente de la decoración.
Los muebles antiguos son los favoritos, pero también admite muebles clásicos en maderas nobles de fabricación actual. 
La ornamentación con cuadros de marcos labrados, portarretratos, cubertería de plata, candelabros, porcelanas, objetos de plata o alpaca, pequeños muebles auxiliares, alfombras, gobelinos, arañas de cristal, apliques y lámparas de pie, aporta un toque de distinción y lujo.
Los cortinados tienen un papel dominante en la decoración clásica. Son pesados y dobles, colgados de barras de bronce o madera tallada. Los tejidos son le jacquard, los terciopelos, brocados, moire, en colores claros, o combinados con colores intensos como el burdeos, o el verde oscuro.
Se trata de un estilo que sobrevive al tiempo debido a la nobleza de sus líneas y materiales. Admite la incorporación de elementos modernos, siempre que sean de línas simples y materiales de gran calidad.
Entre el mobiliario, se destacan las butacas, sofás, sillas, mesas de patas torneadas, bibliotecas, todas en maderas nobles y muy trabajadas.
Los ambientes son amplios y se encuentran recargados de objetos exquisitos, como mesas auxiliares, alfombras orientales, librerías y armarios. Estos espacios poblados de objetos, requieren de una iluminación indirecta, para evitar las sombras marcadas.
Las paredes del estilo clásico, adquieren protagonismo, recubriéndose de cuadros en marquetería, o con papeles pintados.


 

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